Categoría: Accidentes laborales
17 Junio 2008
De pequeña había oído hablar de la “purga de San Bento, que hacía efecto antes de tomarla”. Hacía años que parecía que este medicamento milagroso había desaparecido.
Pues estamos de suerte, no es que haya desaparecido, sino que parece que vivimos en un país donde sus ciudadanos al nacer son sumergidos, cual Obelix y ese pueblo maravilloso de la Galia, en una tinaja llena de esta purga.
Desde hace días, sorprendida, leo numerosas noticias sobre el mundo laboral y un Plan Director “maravillas” contra los Riesgos Laborales. Aún no se ha puesto en marcha y ya está dando resultados. Y no lo digo porque la directora general de Empleo se llame Maravillas. El azar hace estas cosas.
Me explicaré.
Leo, al azar, una noticia que dice:
“Los accidentes mortales en el trabajo registrados en los primeros cinco
meses en la Comunidad XXXX han descendido un 12,12% respecto al mismo periodo de 2007, pasando de 66 a 58. De estos 58 accidentes laborales mortales, 42 se produjeron en la jornada laboral y los 16 restantes fueron “in itínere” (en el trayecto a o desde el lugar de trabajo) frente a los 21 del pasado año, lo que supone una reducción del 23,81%.”
Hay que volver al “cole”, ¡esas “mates”!.
Ya sabemos que somos un país de “letras” no de “mates”, pero está feo hacer ostentación de esas “lagunillas inmensas del conocimiento”.
Sigamos con el orgullo “literario” de la ignorancia, todos sabemos que un 12% sobre 100.000 personas no se altera si hay 2 muertos más. Pero si se han despistado, ¡cosa imposible!, y en el registro de muertos han perdido 2, automáticamente el 12% se convierte en un 9%.
Dada así la noticia lo que se lee es que gracias a unos planes “maravilla” los accidentes mortales en los 5 primeros meses han disminuido un 12,12%.
¡Perooooooooo!, sigamos con la frivolidad en el análisis de los números (no quiero pensar que sea manipulación de la información):
El paro registrado (muy inferior al real, pero los muertos son muy reales) en esa comunidad ha pasado de 218.126 en mayo de 2007 a 262.660 en mayo de 2008. Es decir, hay un incremento del 17% de personas oficialmente paradas, y en la construcción hablaríamos del 44%.
Vamos a los muertos.
Los 66 muertos de mayo 2007, aplicando la tasa de paro, deberían ser 55 muertos en 2008, como han muerto 58, la siniestralidad mortal en el trabajo se ha incrementado en un 6%. Si analizamos el sector de la construcción, supongamos, con un 80% del total de siniestralidad, hablaríamos de un 36% de incremento en la siniestralidad mortal laboral
Nota: todos los datos están elaborados a partir de las cifras oficiales de Empleo.
TITULAR NUEVO:
“Los accidentes mortales en el trabajo registrados en los primeros cinco meses en la Comunidad XXXX se han incrementado en un 6%, respecto al mismo periodo de 2007, pasando de los 55 que deberían haber, contando que trabaja un 17% menos, a 58. De estos 58 accidentes laborales mortales, 46 serían de la construcción, frente a los 30 que deberían haber habido, lo que supone un aumento de muertos por accidente laboral del 36%.”
Oración a San Benito:
San Benito, curador de cuerpos y almas, no dejes de fabricar tu purga maravillosa. España fede-comunitaria, es adicta.
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26 Marzo 2008
Dicen que la frase del título es una maldición gitana. Ruego que me disculpe la comunidad gitana si no es así. Durante años he intuido el significado de esta “maldición”, pero no acababa de comprenderlo muy bien. ¡Hasta ahora!. Debido a una serie de acontecimientos de mi entorno he podido profundizar acerca de su significado. ¿Qué quiero decir?. Si tenéis la loca ocurrencia de denunciar una gran injusticia, pongamos en el mundo del trabajo, y denunciáis una empresa que claramente contraviene las leyes y comete continuas faltas a la dignidad de sus trabajadores e incumple ostensiblemente la ley de prevención de riesgos laborales (físicos y psicológicos), podréis comprobar lo que quiero decir.
DENUNCIAS: se trata de una empresa/institución grande, importante, de esas empresas que manejan bien las apariencias con un fuerte componente ideológico que raya en lo sectario. Es una de esas empresas/instituciones que son capaces de poner cara de “que buenos somos” cuando se trata de conseguir dinero, especialmente si ese dinero es público, y sin embargo, tienen un personal preso del miedo por el enfermizo control que ejercen, y los contratos “basura” que aplican con la complicidad de las leyes laborales que les bonifica los innumerables y precarios contratos fijos de menos de un año de duración.
Se inicia el proceso judicial. Antes has denunciado, en innumerables ocasiones las barbaridades que se comenten, a los organismos internos competentes de “nuestra empresa ejemplar” (delegada de prevención, recursos humanos, superiores en jerarquía, etc.), habiendo obtenido el silencio por respuesta. Cuando se inicia el proceso judicial comienzan a darse por enterados con gran asombro porque no se habían dado cuenta de nada y ahora si quieren negociar. Pero qué quieren negociar, ¿reparar el mal hecho?, pues no, quieren negociar la salida de la empresa del osado denunciante a cambio de dinero, cuanto menos mejor.
Después de meses o años de silencio e inactividad, automáticamente se inicia una actividad febril, que por su eficacia suena a repetida y habitual. Todos, abogados de las dos partes, sindicatos, testigos, juez, todos al unísono vociferan al denunciante “coge el dinero y corre”.
El denunciante ¡iluso!, se resiste, él no cree que el dinero compense la injusticia y los padecimientos que le han causado y causan a muchas personas. Tiene dos opciones:
LAS PRESIONES SON TAN FUERTES QUE FINALMENTE CEDE. Al día siguiente tiene un dinero en su cuenta, obviamente insuficiente para compensar la injusticia cometida, y debe comenzar de cero hasta que vuelva a encontrar injusticias similares y así continuamente como si dios le hubiese castigado a la repetición eterna por su osadía de enfrentarse a la “violencia establecida” como normal. ¿Qué dicen los psicólogos o similares?, “debes pasar página”, el denunciante ha de abandonar sus ideales y adaptarse a la ignominia cómo hace la gran mayoría, incluidos ellos, y debe concentrarse en su felicidad personal, viajar, ir al cine, comprar cosas, etc… es decir, mirar para otro lado y consumir mucho. ¿Y los “filisteos” que gritaban “coge el dinero”?, satisfechos con su mezquindad han empezado a decir ¡yo ya lo sabía, únicamente buscaba el dinero!
A PESAR DE LAS PRESIONES NO CEDE. Nuestro denunciante puede tener la peregrina idea de no ceder a la presión y decidir ir a juicio, supuesto órgano imparcial que únicamente se basa en pruebas y hechos, ¡dicen!. ¡No sabe lo que ha hecho!. Lo más normal es que se inicie el juicio con un juez cansado y enfadado por la osadía que ha tenido de no aceptar tan suculenta cantidad de dinero y pretender JUSTICIA.
El juicio es un auténtico teatro donde está aceptado que todo el mundo miente. Se trata de ver quien miente mejor. Los abogados tienen licencia judicial para no decir la verdad, y si los testigos de la empresa, en el propio proceso quedan en evidencia que se contradicen y mienten, nadie les dice nada. No pasa nada. Yo había estudiado, y he visto en innumerables películas que eso es perjurio, es decir, un delito. Las pruebas, lo mismo, las hay verdaderas y otras especialmente preparadas para apoyar las tesis de la empresa, nadie se preocupa por la autenticidad o no de las pruebas, si el juez está cansado y tiene prisa, pasará todo el juicio “metiendo prisas” especialmente al mas débil, el denunciante…
El juicio finaliza y a esperar sentencia.
Pueden pasar dos cosas: LA SENTENCIA DA LA RAZÓN AL DENUNCIANTE. Es de decir gana. Condena y ordena a la empresa que rectifique la injusticia y le pone una sanción económica. Después de los recursos la empresa paga, pero nadie tiene autoridad para obligarla a rectificar y cumplir las leyes de prevención de riesgos laborales y de derechos de los trabajadores a la dignidad, la promoción, y la no discriminación. El denunciante se convierte en la empresa en persona maldita que sus propios compañeros perciben con miedo. La empresa podría sancionarles por hablar con semejante “bárbaro” que ha denunciado a la empresa.
LA SENTENCIA NO DA LA RAZÓN AL DENUNCIANTE. Es decir pierde. La empresa mostrará con prepotencia esa sentencia con el objetivo de desacreditar al demandante y preparar el camino al despido disciplinario. El denunciante se convierte en la empresa en persona maldita que sus propios compañeros perciben con miedo. La empresa podría sancionarles por hablar con semejante “bárbaro” que ha denunciado a la empresa.
En las dos situaciones estarás perdido y solo. Pero en caso que hayas perdido siempre puedes pensar que has tenido mala suerte o que la justicia no es justa. Pero qué ocurre cuando has ganado, la justicia en teoría ha hecho su trabajo se ha pronunciado y te ha dado la razón, pero nadie puede hacer que se cumpla. La desesperanza es absoluta
Moraleja 1: la justicia es una …. Moraleja 2: A pesar de todo debes denunciar la injusticia, porque si no lo haces entras en el ejército de los “filisteos”, del miedo y la desvergüenza “solidaria” con la injusticia, pero, eso si, a muchos kilómetros de distancia.
Y qué peor juez que uno mismo. Opta por dormir con la conciencia tranquila...
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26 Abril 2007
Explicado (*) en la radio, Tal com som, COMRadio.
Primero hablemos de una mujer que llevaba en la empresa 10 años, a partir de la nacimiento de 2o. hijo su salud quedó algo debilitada. Tiene bajas frecuentes, durante la última baja la empresa decide despedirla, automáticamente deja de cobrar de la Seguridad Social para cobrar del “paro”, la cantidad mensual es sensiblemente inferior. Tiene dos años por delante, pero dado lo delicado de su salud y, el impacto que le ha producido este despido en el momento que se encontraba mas vulnerable hace que le cueste mucho recuperarse.
Al año y medio, aunque aún no se encuentra bien del todo, decide pedir el alta a su médico, este no se lo aconseja, pero ella insiste ya que solo le queda 6 meses por cobrar 600€/mes, y cuando pase este tiempo no tendrá ningún ingreso. Tiene dos hijos, una hipoteca, y el marido trabaja en la construcción con contratos de obra y servicio.
Aún enferma ha de entrar en el mercado de trabajo.

Otra pequeña historia, es un
joven que no llega a los 30 años, trabajaba pintando el patio interior de un edificio, los andamios eran obviamente obsoletos y no reglamentarios, cae desd
e un primer piso y se rompe una pierna.La empresa antes de pagar su salario, decide despedirle a los pocos días de baja. Entre finiquito e indemnización le pagan 650€, el joven no consigue pruebas de que ha sido un accidente laboral y que la empresa incumple reiterada y manifiestamente las leyes de prevención de riesgos laborales.
En el sindicato le desaniman a denunciar, le dicen que esto ocurre frecuentemente y que es muy difícil demostrar algo cuando la obra ha finalizado.
El joven pasa su toda su baja pagándola con su “paro”, no puede moverse de casa, a la empresa, a pesar del incumplimiento de las leyes laborales, le ha resultado totalmente gratis. Cuando este joven puede salir a la calle a buscar trabajo, únicamente le queda un mes de paro, después cobrará 0€. Su pareja es cajera en un supermercado, y el salario que cobra lo utilizan para pagar la hipoteca.
Finalmente hablaremos de una maestra, hace tiempo que sufre un tremendo estrés por la condiciones de trabajo de su escuela. Finalmente no aguanta más y tiene un derrumbe psicológico, casi al tiempo que el médico le da la baja es despedida. Tiene un año de paro, cobrará la mitad de lo que cobraría si no la hubiesen despedido, cuando consigue el alta ha consumido todo el periodo del paro, ahora ya no cobrará nada, y ha de comenzar a buscar un empleo en otra escuela, no sabe cuantos meses pasarán antes de encontrar trabajo, ni de que vivirá mientras tanto.
En algunas declaraciones tanto de Cuevas como de Caldera han dicho que el despido es muy caro, nunca el presidente de la patronal y un ministro socialista han tenido tanta razón, el despido es muy caro, pero lo es, para el asalariado.
TOP estadístico (Eurostat): Otro gran honor,España es el país europeo con más contratos efímeros, con más horas de trabajo, y menos productividad.
(*) Concha Doncel, "La Mirada Cercana" en "Tal com Som" Com Ràdio, 2005/2006
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19 Noviembre 2006
En el artículo del día 14-11-2006 se describía una situación típica que se denomina Síndrome de burnout o de “estar quemado” ¿Qué se entiende por burnout.? Es un estado de agotamiento físico y mental causado por unas condiciones y organización del trabajo que favorecen riesgos graves para la salud del trabajador o profesional. Algunas de esas condiciones del entorno laboral son:
• *El ambiente o “cultura laboral” “tóxicos” de su empresa • *Constantes rotaciones en los lugares de trabajo • *Relaciones “contaminadas” en el lugar de trabajo, especialmente cuando ya hay situaciones de acoso moral o psicológico • *Control: baja posibilidad de influir y de participar en como hacer el trabajo • *El nivel de exigencia laboral: trabajo por encima (o por debajo) de las posibilidades del empleado o profesional • *Permanentes cambios sin planificación y con deficiente información • *Indefinición de las funciones de su trabajo • *Ausencia de mutuo apoyo de los compañeros • *Ausencia de una política de promoción y formación equitativa • *Superiores “perversos” (consideran irrelevantes o inexistentes los riesgos para salud derivados de su gestión) o “inseguros” (suelen ser “supercontroladores”).En actitudes extremas estos jefes pueden llegar a sufrir alguna patología asociable a:
1. Paranoia(estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes, típico de personalidades dictatoriales que tienen que llevar a cabo una alta misión; Hitler, Franco, etc.) o 2. Personalidad psicópata (es una persona perversa, este tipo de personalidad corresponde a un sujeto que puede mantener el principio de realidad pero carece del superyó o ego freudiano. La persona psicópata pueda cometer acciones criminales sin sentir culpa)
Nota:
Freud considera la conciencia moral, la autoobservación, la formación de ideales, como funciones del superyó. Se forma en la fase Edipica, por la introyección de las normas paternas.
A una situación de síndrome de burnout o de estar “quemado” se llega cuando se ha permanecido durante un largo periodo de tiempo en un entorno que promociona, y en ocasiones considera como bueno, el estrés.
Es verdad que el “estrés” puede tener algún aspecto positivo, sobre todo, en un proceso inicial y personal de adaptación a un nuevo trabajo. Pero, cuando una empresa/institución/administración promociona y considera bueno el “estrés” como norma, está implantando una forma “tóxica” de gestión laboral (productividad, autoridad, control o implicación). Podemos comprender porqué son más proclives a sufrir el síndrome de bournut los trabajadores o profesionales muy motivados o/y los profesiones responsables que deben atender directamente a personas (educación, sanidad, atención al público, etc.). La profesora, el médico, la enfermera, la asistente social a la vez que es víctima de su entorno laboral, ha de atender las necesidades de unas personas que ejercen sus derechos. Para el alumno o el paciente es el profesional que le atiende quién debe cumplir, pero para ellos es absolutamente invisible cuales son los recursos y la condiciones en los que ese profesional realiza su trabajo.
Este tipo de profesionales reciben dos fuentes de presión antagónicas, empresa/institución/administración y “cliente", que chocan en él y sobre las que no puede influir. Es frecuente ver como este profesional se esfuerza por dar un servicio óptimo a costa de su propia salud, hasta que “se rompe” y no puede seguir. Sufrir el síndrome de burnout en un entorno "tóxico" puede ser el inicio de otro padecimiento mayor provocado por una dirección/gerencia (recursos humanos) “perversa”, el acoso psicológico.
El burnout y el mobbing (ambas formas de perversión empresarial tienen algunas cosas en común pero son radicalmente diferentes, tanto en cuanto a sus caraterísticas como en sus consecuencias) actualmente ambos son considerados accidentes laborales. En un gran número de ocasiones quedan secuelas que derivan en enfermedad laboral.
En España ya hay sentencias que han reconocido el Síndrome de burnout como accidente de trabajo. Esto tiene una importancia clave ya que significa el reconocimiento de la responsabilidad de la empresa/institución/administración al permitir un entorno laboral donde los empleados o profesionales que trabajan corren un grave riesgo para su salud.
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14 Noviembre 2006
Explicado (*) en la radio [Tal com som, COMRàdio]
Una profesora de secundaria con 15 años de antigüedad, hace 3 o 4 años sufre una situación de desmotivación y estrés grave. No sabe cómo pero las aulas han cambiado. Cada día, a primera hora de la mañana cuando llega a la escuela se reproduce la misma situación. En el aula es muy difícil impartir la clase, como cada día, se oyen suspiros, comentarios desagradables, salidas continuas al servicio, el móvil, el acoso y mofa a alguna alumna más aplicada.
Ha pasado el verano y falta poco para el inicio del curso, hace más de un mes que no puede dormir, ha oído que a una profesora de un instituto cercano, un estudiante la agredió físicamente porque le envió a casa. Tiene miedo, ha habido claustro de profesores y se ha planteado el tema. Han hablado dos o tres profesores, el resto calla. La dirección reformula la cuestión quitándole importancia y aconsejando a los profesores que deben hacer clases “más motivadoras”. Hay miedo que la situación de violencia, que justo comienza, trascienda y el colegio coja mala fama.
Para nuestra profesora llega el temido primer día, se levanta temprano deja a su hijo en la guardería, y se va a la escuela. La situación es la de siempre, se habla en clase hasta el punto que nadie puede atender. Si algún estudiante llama la atención a los alborotadores son recriminados por el grupo más conflictivo.
En la sala de profesores se comenta que nada ha cambiado desde el curso anterior. Es un lamento continuo sobre el que nadie hace nada.
Ni la dirección de la escuela ni los padres colaboran, todo recae en el profesor.
El segundo día de clase, no se levanta de la cama y le dice a su marido que lleve a su hijo a la guardería. Cuando el niño le pregunta si está enferma, ella le dice “¡hijo!, es que no quiero ir al colegio”.
Esto se llama "Quemarse" en el trabajo o "burnout"
(*) Concha Doncel, "La Mirada Cercana" en "Tal com Som" ComRàdio, 2005/2006
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